sábado, 13 de agosto de 2016

Rohan y los perros del rey (adelanto)

¡Buenos días a tod@s!

Hace mucho tiempo que no me paso por aquí (más de un mes, por Dios) pero no me he olvidado de vosotros.
He estado ocupada estos días, porque al margen del trabajo y de las responsabilidades en casa... he vuelto a estudiar. Sí, sí a estudiar. Actualmente me estoy sacando un curso de correctora de estilo :D
¡Y sigo escribiendo! Aunque he dejado aparcada la saga Imposibles (no me matéis, por favor), he continuado escribiendo otras cosas (lo que no significa que no regrese a la historia de Amanda pronto).

Hoy quiero traeros un trocito de lo nuevo que estoy escribiendo. Aún está sin corregir, y apenas sin leer, pues son pocas las personas que han leído lo que llevo, pero creo que puede gustar bastante (aunque no sea el género sobre el que más escribo).
La historia que quiero que leáis es de fantasía juvenil, y será una novela corta... y espero que ilustrada.

"Capítulo I: Guerra


La guerra había llegado a Láhora sin previo aviso. De un día para otro, el cielo se había oscurecido, la tierra había temblado con fuerza y los ejércitos del reino de Nomu habían aparecido en las fronteras.
En las ciudades del reino se hablaba de fuertes incendios, de casas destrozadas y de niños raptados. Hablaban también de esclavitud en una tierra desértica y triste, en un lugar en el que nadie querría vivir y en lo que solo había bestias terribles.
Rohan escuchó todo esto cuando llegó de ayudar a su padre con el huerto. Sus vecinos, aquellos a los que no soportaba, se habían reunido junto a la posada y discutían acaloradamente sobre los motivos que tenían los nomueños para atacarles de semejante manera.
—Sin duda todo es culpa del rey. Si hubiera ayudado a los nomueños cuando pasaron la temporada de hambre, ahora no atacarían con tanta ferocidad.
—¡No digas tonterías, Brol! —interrumpió otro vecino—. Manut les ofreció provisiones y asilo, pero no quisieron pagar el precio de la ayuda. Si atacan ahora es por venganza… y para hacerse con los bienes de Láhora. En lo único que tienes razón es que toda la culpa es del monarca.
Rohan sacudió la cabeza al escucharles y decidió alejarse de allí antes de que le pillaran escuchando conversaciones ajenas. Sin embargo, su carácter normalmente alegre y desenfadado se había enturbiado al escuchar semejantes noticias. ¿Guerra? ¿Allí? ¿Ahora?
Hacía muchos años que no había guerra en Láhora, tantos, que ni siquiera su abuelo recordaba la última. Entonces ¿por qué los nomueños les atacaban ahora?
Suspiró profundamente, dio un manotazo a una mosca que pasaba por allí y guardó las manos en los bolsillos de su pantalón raído. La verdad es que no le gustaban aquellos rumores ni lo que eso podía significar para su familia. ¿Y si su padre tenía que ir a la guerra? ¿Y si él tenía que hacerlo también? ¿Quién cuidaría entonces de su madre y hermana?
Un estremecimiento de miedo sacudió su enclenque cuerpecillo y le hizo mirar al horizonte, allí donde empezaban las Ciénagas Libélula. No vio columnas de humo ni la sombra de un ejército acercarse, pero no pudo evitar sentir miedo. Su pueblo estaba cerca de la frontera y si era cierto lo que sus vecinos decían a gritos, no tardarían en ver a los nomueños sobre sus caballos negros. Entonces, pensó, estarían perdidos."

¿Qué os parece? ¿Os gusta? :D 

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